Efecto del sismo en el PIB depende de la vuelta a la normalidad

 

El costo por el sismo del 19 de septiembre podría fluctuar entre una décima de punto del Producto Interno Bruto (PIB) y tres décimas, dependiendo del tiempo que se mantenga interrumpida la actividad económica, particularmente en la Ciudad de México, estimó para El Economista la consultoría Moody’s Analytics.

Desde Filadelfia, el director para América Latina de la firma, Alfredo Coutiño, dice que el supuesto detrás de la estimación considera la actividad económica en la Ciudad de México, mayormente en el área dañada que se vio interrumpida en los pasados 10 días y contempla además dos escenarios.

Si se prolonga esta afectación de la actividad económica hasta fines de septiembre, o si se prolonga durante las cuatro semanas de octubre, con cierta regularización pero que no llegará a restablecerse totalmente, a las condiciones de funcionamiento normal.

“Logramos obtener un estimado de afectación al PIB de una décima en el tercer trimestre. Sin embargo, al considerar el retraso en la normalización a lo largo de octubre y fines, la afectación en el cuarto trimestre es de dos décimas en crecimiento de producto”, expuso.

Bajo ese supuesto, explica, la afectación en el crecimiento para el 2017 no va más allá de una décima o décima y media.

Este costo estimado es el de la destrucción a causa del sismo, que incluye desaparición de fábricas, de puentes, edificios. Se trata del costo financiero derivado de la destrucción por el fenómeno natural que en parte está cubierto por las aseguradoras.

“Es decir, si alguien estimaba que la economía alcanzaría un crecimiento de 2%, seguramente tendrá que corregirlo a 1.9 o bien 1.8%”, lo que es un cálculo preliminar, acota.

Para el año entrante, prevé, el efecto de la reconstrucción y reasignación de gasto público y privado, más el hecho de que es el año de las elecciones, podrían favorecer a un repunte en la actividad.

Pronto para recortar

El directivo explica que antes del temblor del 19–S; la previsión de crecimiento era de 1.8% para este año, y de 2.5% para el 2018.

“Ahora pensamos que podría reducirse a 1.6% para este año y subirlo a 2.8% para el entrante. Se presentará un efecto contractivo marginal este año y expansivo al próximo. Pero, a decir verdad, la tendencia era de desaceleración desde que inició la segunda parte del año”, dijo.

Argumentó que la actividad económica ha dado señales claras de presentar una desaceleración desde el segundo semestre y se vio en el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de julio.

“Se esperaba debilidad económica pero no tan marcada. Nadie esperaba una contracción tan marcada y no sólo por la debilidad estructural del sector mexicano sino del mercado interno, particularmente del sector servicios”, afirmó.

Recuerda que cuando el IGAE arrojó una expansión arriba de 3%, todo mundo cambió estimados de crecimiento, incluso el mismo gobierno y el banco central lo subieron basados en la fortaleza mensual.

Con la contracción de julio, afirmó, no será raro que vuelvan a ajustar a la baja. Para el año entrante, la historia será muy diferente, pues por el ciclo político, como cada seis años, favorecerá una marcada expansión del gasto público.

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